Julia Soulier, militante de Familiares Córdoba y actual directora del Espacio para la Memoria y Promoción de los Derechos Humanos "La Perla". Foto: Archivo Será Justicia.

Julia tomó asiento, miró al tribunal y comenzó serenamente a relatar su historia. No estaba sola, ya que en los bancos detrás de ella estaban presentes los compañeros y las compañeras. Tenía 15 años cuando los militares junto con la policía de córdoba le apuntaron en la puerta de su casa para que les abra y les entregue a sus hermanos. “Me apuntaron para entrar, luego me golpearon fuerte la cabeza, me llevaron a mi habitación mientras me sacudían y me exigían que le entregue a mi hermano” señaló.

Julia Soulier, en un reciente acto de homenaje a sus hermanos en la Universidad Nacional de Córdoba.

Comentó que antes de los allanamientos en su domicilio, un hombre había ido a la salida del colegio al que ella asistía y donde su hermano mayor trabajaba como preceptor. “Cuando entro a trabajar a la perla en el 2009 en fotos del lugar lo reconocí, era el coronel Emilio César Anadón, quien se suicida en el 2004 mientras estaba siendo investigado por la represión ejercida con el tercer cuerpo del ejército” recordó con pesar.

Luis Roberto Soulier tenía 23 años al momento de su secuestro, era el mayor de los hermanos, estaba casado con Estela Reyna, tenía dos hijos Diego Gabriel y Susana Cecilia. Cursaba 5° año de medicina en la UNC, también trabajaba como preceptor del Instituto Secundario Nuestra Señora de Loreto y era delegado de los docentes, sindicato de educadores privados y particulares de la administración de Córdoba.

De manera detallada, con descripciones precisas, Julia nos llevó en el tiempo al año 1976, cuando sus hermanos y su nuera fueron desaparecidos.

De manera detallada, con descripciones precisas, Julia nos llevó en el tiempo al año 1976, cuando sus hermanos y su nuera fueron desaparecidos. Luego de tres allanamientos y reiteradas amenazas para que entregara datos sobre sus familiares. “Abrí la puerta y me llevaron a los empujones a la cocina, estaba rodeada por cinco hombres con uniforme azul de la policía y Anadón de militar, me gritaron que si sabía quién era mi hermano Luis”, “decile a tu hermano que lo estoy buscando y lo voy a encontrar”, “voy por tu hermano y vuelvo por vos” relata los hechos de violencia vividos.

“Siempre fue el mismo grupo, en el año 2009 participando de las audiencias del segundo juicio de lesa, logre reconocer a dos policías: Miguel Ángel Gómez y Calixto Flores” expresa Julia. Además, cuenta que durante el último allanamiento había sido muy golpeada “cuando quise ir al baño acompañada de mi madre, nos dimos cuenta de que estaba orinando con sangre, mi madre le pidió a mi padre que me llevara con un médico, pero él no quizo por temor a que me detuvieran”.

En junio a la salida de la escuela su primo Jorge Aguirre y Orlando Arias, hermano de Coqui, la fueron a buscar para contarle que coqui, Miguel Ángel Arias, había sido secuestrado. “Él tenía 19 años, se recibió en el mismo colegio y formábamos parte del centro de estudiantes, pero al momento del golpe nos pidieron que lo disolviéramos”. “En el 2018 le hicimos un homenaje con un grupo de ex alumnos del cole a Coqui y a Luis, ahí me encontré a su mama Livia Cuello, que me comentó los sucesos en búsqueda de su hijo”, “me dijo que en ese momento del secuestro había conseguido contactarse con un político peronista Julio César Aráoz, para ver si tenían noticias, pero fue infructuoso porque él le había pedido que le diera el nombre de cinco chicos más”.

“Me dijo que en ese momento del secuestro había conseguido contactarse con un político peronista Julio César Aráoz, para ver si tenían noticias, pero fue infructuoso porque él le había pedido que le diera el nombre de cinco chicos más”.

Un mes y medio después sucedieron los hechos de secuestro de sus dos hermanos, su cuñada, y su sobrino. “Mi hermano Juan Carlos Soulier, al momento del secuestro tenía 23 años, estaba casado con Ana María Díaz Ríos, estudiaba ingeniería UTN”, “Adriana tenía 22 años, era la mamá de seba, trabajaba en una lotería y estudiaba en la Facultad de Filosofía”. Sus hermanos, su cuñada y su compañero Coqui militaban juntos en la organización Fuerzas Armadas de Liberación (FAL 22). “El viernes anterior al secuestro vienen del trabajo con mi papa y merendamos fue la última vez que lo vi a mi hermano” relata.

Saebastián Soulier, poco después de haber sido secuestrado por los captores de sus padres.

Sebastián Soulier fue secuestrado, fue torturado psicológicamente y físicamente por 24 hs. con cinco meses de edad, sometido a vejaciones impensadas para un bebé. Fue devuelto a la familia como un paquete, en muy mal estado. “Llegó en estado de schock no cerraba los ojos, tenía un estado de rigidez total en el cuerpo, cuando lo alce chorreaba orín, tenía la piel toda arrugada y lastimada, tenía varias llagas sangrantes, la planta de los pies estaban moradas, al bañarlo no emitió sonido, lo saque a pasear y trate de darle la mamadera, pero Sebastián no me abrió la boca y no comió”.

Don Soulier también fue secuestrado, según los militares “retenido por averiguación de antecedentes”, mientras lo dejaron en un pasillo parado por 24hs luego de recibir golpes y amenazas para que entregue a sus hijos. Además, por muchos años la familia sufrió la extorsión por grandes sumas de dinero a cambio de información por parte de estos represores.

La lucha por memoria, verdad y justicia 

Julia luego de muchos años, se entera que sus hermanos y su cuñada estuvieron en el D2 y finalmente fueron llevados a La Perla. “Ana Iliovich, estuvo detenida dos años, a ella la dejaban salir y anotaba nombres de la gente que estaba en la perla en un cuaderno y estaban los nombres de mis hermanos”, “también está la declaración de Piero di Monti”.

Actualmente Julia es directora del Espacio para la Memoria La Perla y tiene un largo camino recorrido de militancia en materia de derechos humanos en nuestro país.

Actualmente Julia es directora del Espacio para la Memoria La Perla y tiene un largo camino recorrido de militancia en materia de derechos humanos en nuestro país. Casi 30 años después gracias a las declaraciones y denuncias de los sobrevivientes pudimos saber el destino final de mi cuñada y mis hermanos, desde la D2 habían sido llevados a La Perla donde fueron torturados, asesinados y desaparecidos.  Mis padres ya habían fallecidos” destacó.

Sus padres batallaron durante toda su vida por saber qué es lo que había pasado con sus hijos. “Unas semanas antes de morir mi madre me dijo que estaba muy preocupada porque no había podido encontrar los restos de sus hijos y darles una cristiana sepultura, que seguramente los habían matado y tirado como animales en el campo”, “sinceramente no supe qué responderle”. También, le tocó acompañarlos en el transcurso de las enfermedades que padecieron, las secuelas de tanto dolor, y la falta de asistencia por parte del Estado en esa época.

Juan Carlos Soulier, Adriana María Ríos y Luis Roberto Soulier, quienes permaneces inalterabes en la memoria de Julia y fueron protagonistas de su testimonio.

En sus últimas palabras se dirigió a los acusados “ahora yo quisiera dirigirme a quienes están siendo juzgados y decirles que nosotros como familia no nos sentimos vencidos que Adriana, Juan Carlos y Luis fueron hijos, hermanos, esposos, padres y también son abuelos que están siempre presentes en el hogar que los amamos y que los recordamos con mucho orgullo” expresó con emoción en sus ojos.

“También quisiera decirles que a nosotros el tiempo no se nos acaba, que la lucha por memoria, verdad y justicia es una lucha que se transmite de generación en generación que a nosotros el tiempo no se nos acaba y vamos a seguir buscando todos los nietos apropiados que nos faltan, que a nosotros el tiempo no se nos acaba y vamos a seguir buscando los restos de nuestros seres queridos, que a nosotros el tiempo no se nos acaba porque los 30.000 se multiplican en las marchas, en las denuncias, en los reclamos y en la lucha para hacer respetar todos los derechos humanos”. Con fuertes aplausos virtuales y la emoción de toda la sala culminó el primer testimonio del Juicio Diedrichs-Herrera.

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